En la Sierra Madre Oriental, con el origen totonaco y vestigios del paso de Hernán Cortés en su camino hacia la gran Tenochtitlan se encuentra Xico, un pueblo mágico inmerso en el bosque de niebla que te envolverá por su sincretismo, tradiciones y costumbres arraigadas por sus habitantes conservadas al día de hoy. Podrás caminar por sus calles empedradas, admirar sus portales y plazas mientras sus aromas a mole y café te envuelven. 

Te sorprenderás con los miradores que te ofrecen una espectacular panorámica de las caídas de agua en el Sitio Ramsar cascada de Texolo, con sus casi 80 metros de altura y rodeada de fincas cafetaleras que podrás recorrer; las cascadas Velo de Novia y La Monja, las cuales permiten la práctica de actividades como el cañonismo y rappel. En el mes de julio de cada año podrás vivir en todo su esplendor las tradiciones de este pueblo mágico con su celebración de las fiestas en honor a Santa María Magdalena: arcos, tapetes de colorido aserrín, procesiones, música, danzas multicolores; todo ellos en torno a la devoción del pueblo por su Santa Patrona. No te pierdas sus museos del danzante, taurino y del totomoxtle te encantarán por su autenticidad.