La inclusión de las personas está orientada, principalmente, a la eliminación continua de las barreras ambientales, físicas e ideológicas, que limitan su participación en su pleno desarrollo en la sociedad.

La persona encargada de brindar un servicio público, del sector turístico, requiere tener los conocimientos necesarios para interactuar de la mejor manera posible con personas de la comunidad LGBTTTIQ, mujeres embarazadas, viudas, divorciados, familias disfuncionales, personas que no se encuentran familiarizadas con el entorno o que viven con una condición de discapacidad, sea la que sea, así como con sus familiares, siempre y cuando estén presentes en calidad como acompañantes porque actúan como sus cuidadores.

A continuación, se comparten varias pautas prácticas para la atención de este segmento de la población; posteriormente, se dan indicaciones específicas para cada condición. Cabe señalar que estas directrices no son estáticas, ya que cada persona es única y esto determinará, en la práctica, la mejor forma de seguir. Es fundamental que se preste especial atención, se observe y/o se escuche a la persona con la que se está tratando, para poder garantizar un excelente servicio de calidad.