Ubicado en las faldas del volcán Pico de Orizaba, es un pueblo rodeado de naturaleza e historia, que cobra vida cada 3 de octubre con la escenificación de la Ruptura del Sitio en honor al General Nicolás Bravo. En las calles de este pueblo mágico podrás disfrutar de un recorrido a pie escuchando las historias que cuenta la gente, mismas que inspiraron varias de las letras de sus canciones y, si así lo deseas, al son de la música de “Cri Cri”. 

Su riqueza natural lo hace un destino ideal para el desarrollo de turismo de aventura, realizando actividades como el ciclismo de montaña, la escalada y el alpinismo, por supuesto en el majestuoso Citlaltépetl, la montaña más alta de México. Es imperdible degustar un chileatole de frijol o unos triangulitos de masa rellenos, así como el pan tradicional elaborado en horno de leña y los dulces típicos como las panelitas de coco, los jamoncillos de pepita, de coco con piña y de cacahuate; las naranjas rellenas de coco, los dulces de manjar, los merengues, entre otros. Si tu visita es los lunes, verás la transformación del pueblo ya que sus calles se convierten en un tianguis prehispánico donde aún se practica el trueque.